Carlos Fuentes sobre Chiapas


**Aqui la opinion del escritor mexicano 
-Carlos Fuentes- sobre Chiapas.

**En mi opinion, la voz de un intelectual 
 que representa el pensamiento de miles
 de latinoamericanos.
La cuestion chiapaneca
**por Carlos Fuentes**
   Leyo' Ernesto Zedillo la nota de la revista Time en la que 
   abiertamente se hablaba de un presidente ``derretido''?  Penso' que en
   poli'tica, mucho ma's que en filosofi'a, tuvo razo'n el obispo Berkeley 
   cuando dijo hace ma's de dos siglos: El Ser es la Percepcio'n?  Se 
   impaciento' de ser percibido como un presidente de'bil y poli'ticamente 
   inexperto?  Se dolio' de que su presidencia, sustentada sobre bases 
   electorales mucho ma's firmes que las de su predecesor, Carlos Salinas, 
   no gozase de la fuerza que pronto alcanzo' e'ste?  Pero co'mo gano' su 
   fuerza Salinas, siendo un presidente con legitimidad electoral tan 
   discutida?  Podi'a Zedillo conquistar fuerza y confianza pu'blica con el 
   equivalente del Quinazona acusacio'n y encarcelamiento del nefando 
   li'der petrolero Joaqui'n Herna'ndez Galicia en enero de 1989, que tantos 
   aplausos le valio' a Salinas?  Que' Quinazos le quedaban a Zedillo, 
   agobiado por las sucesivas devaluaciones del peso, la fuga de 
   capitales, la evaporacio'n de las reservas, las amenazas de moratoria 
   de pagos y bancarrota, los pre'stamos con o sin condiciones?  No teni'a 
   cuatro buenas opciones y una mala?  No era la primera buena opcio'n 
   remover a un gabinete de mediocridad flagrante y sustituirlo con otro 
   verdaderamente competente, representativo del talento y la pluralidad 
   nacionales y abocado a atender una situacio'n de emergencia?  No era la
   segunda buena opcio'n llevar a una conclusio'n justa, crei'ble y ra'pidal    
   avance hacia una plena
   democracia mexicana, a partir del Acuerdo Poli'tico Nacional suscrito entre 
   los partidos y el gobierno el pasado mes de enero?  Y no era la cuarta, la 
   opcio'n de mantener la tregua en Chiapas, arma'ndose de paciencia y ma's 
   paciencia, como lo dijo el presidente hace poco, argumentando contra los 
   halcones de dentro y de fuera del aparato oficial que usar la fuerza en 
   Chiapas no significaba acabar con la violencia en Chiapas, sino aumentarla 
   alli' y en el pai's entero?  Por que' opto' Ernesto Zedillo por la quinta y 
   ma's mala de sus opciones: romper la tregua en Chiapas?  Porque era la ma's 
   fa'cil para desvanecer la imagen de debilidad presidencial?  Corriendo el 
   riesgo de aparecer ma's de'bil que nunca, prisionero del eje'rcito, de los 
   halcones nacionales, de los tiburones internacionales y, aun, del gobierno 
   norteamericano?  Co'mo saber, a la luz de la flagrante contradiccio'n entre 
   la poli'tica de ha'bil paciencia y voluntad ne que la mera presencia
   del eje'rcito en el peri'metro de la tregua era suficiente para asegurar 
   la contencio'n del conflicto y darle tiempo y ma's tiempo, pero tambie'n 
   ma's y ma's exigencia de imaginacio'n poli'tica, a su solucio'n?  No se 
   debi'a negociar ya con encapuchados insurgentes en una iglesia cato'lica 
   en espera, quiza's, de que el pai's deje de negociar con encapuchados 
   oficiales en la iglesia del PRI?  Alguien cree que los arsenales 
   descubiertos en Veracruz y el Distrito Federal son, de ser del EZLN, 
   una amenaza real para el gobierno?  Son estos ridi'culos ``arsenales'' 
   =3DADdiez armas de fuego, tres can~ones caseros, dieciocho granadas, dos 
   minas, nueve kilos de explosivos y 946 cartuchos=3DAD mayores que los de 
   cualquier asaltante bien provisto en una de nuestras grandes ciudades?
   No tiene mejor armamento cualquier pequen~o cacique pueblerino de 
   Me'xico?  Y por que', en un re'gimen que se dice comprometido con la 
   reforma y eficacia de la iene armas y que hay
   centenares de publicaciones que se han ocupado del conflicto 
   chiapaneco?  Se trata de liquidar la cada vez ma's destartalada fama 
   del PAN como partido de oposicio'n?  Tiene razo'n Porfirio Mun~oz Ledo 
   cuando habla de un re'gimen de Estado bipartidista PRI-PAN?  Se ha 
   convertido la Procuraduri'a General de la Repu'blica en la PANaderi'a 
   General de la Repu'blica? Y mucho ma's gravemente,  este especta'culo 
   digno de la Santa Inquisicio'n anuncia tiempos de pesquisa ideolo'gica,
   de satanizacio'n de la heterodoxia, sea poli'tica, intelectual o sexual?
   Entramos a un periodo de guerra sucia a la argentina?  Con que' 
   garanti'as cuentan los ciudadanos, los diarios y revistas, las 
   universidades y los centros de investigacio'n y sobre todo los 
   individuos y sus familias, cuando se crea un clima inquisitorial, de 
   asociaciones delictivas, en el que todos los cavernarios poli'ticos del 
   pai's se sienten autorizados, por la energi'a y la voluntad iales que 
   los halcones se
   apresuran a aprovechar, hasta convertirse en los campeones de una 
   libertad excluyente de los dema's porque son inte'rpretes privilegiados 
   del pensamiento presidencial?  No abre, ominosamente, Zedillo esta 
   perspectiva cuando sataniza a las dirigencias del EZLN diciendo que no 
   son ``ni populares, ni indi'genas, ni chiapanecos''?  No son, en todo 
   caso, mexicanos?  Debio' Simo'n Boli'var abandonar su condicio'n de 
   aristo'crata venezolano para liberar a los esclavos de la mita peruana?
   Debio' el Che Guevara abstenerse de luchar en Cuba porque era 
   argentino?  Teni'a algo que ver el cura Hidalgo, lector de Rousseau, 
   con las turbas iletradas de la Independencia mexicana?  Y en que' 
   momento se convirtieron los representantes zapatistas, de dirigentes 
   dignos de sentarse a negociar, en delincuentes dignos de ser 
   exterminados por el gobierno?  Son ciertos los informes de ejecuciones 
   sumarias en Chiapas, las declaraciones de tortura de mujeres 
   zapatistas a las que las confesiones les fueron arrancadas con 
   amenazas y toques ele'ctricos?  Y quie'n nos asegura que, una vez 
   liquidada la insurgencia zapatista, se atendera'n de verdad los 
   problemas seculares de Chiapas?  Estari'an esos problemas presentes en 
   nuestras conciencias si no hubiera sido por Marcos y el EZLN?
   Volvera' Chiapas, sin Marcos y el EZLN, a caer en manos de 
   gobernadores ineptos y corruptos, volvera'n a hundirse los ancestrales
   reclamos de la regio'n en el olvido, la desesperacio'n y la injusticia?
   Por que' se tilda de delincuentes a los insurgentes zapatistas y se 
   trata como pu'dicas doncellas a los finqueros, los ganaderos, los 
   rapamontes, los terratenientes que explotan a Chiapas con la impunidad 
   y la alevosi'a que les dan sus guardias blancas?  Por que', siempre, 
   tanta violencia contra los de'biles en nombre del derecho y tanta 
   justicia hacia los poderosos en nombre de la impunidad?  Terminara' 
   esta guerra, reiniciada por el gobierno, restaurando simplemente el 
   status quo ante en Chiapas?  Sera' una guerra breve, una operacio'n 
   quiru'rgica en la que las voces de la protesta y de la justicia sean 
   sofocadas al cabo por el coro adulador y legaluyeo de la razo'n de 
   Estado, los imperativos financieros y otros biombos de la injusticia 
   perpetuada?  O sera' Chiapas una guerra larga, de atricio'n, un Vietnam 
   mexicano en el que el colonialismo interno somete a sus sujetos 
   coloniales, una Chechenia que no se atreve a decir su nombre, una 
   sombra separatista proyectada sobre el futuro de Me'xico por la 
   impaciencia y la ceguera centralistas?  Confi'a el presidente Zedillo 
   en una operacio'n veloz que le permita, de alli' en adelante, gobernar
   con firmeza a favor de una poli'tica democra'tica?  O son la democracia, 
   el acuerdo poli'tico y la voluntad negociadora, las primeras vi'ctimas de 
   la nueva guerra en Chiapas?  No dice acaso verdad Adolfo Aguilar Zi'nser 
   cuando advierte que con la razo'n de la reforma democra'tica de su lado, 
   ``un gobierno en tra'nsito genuino, real, tangible a la democracia y la 
   justicia'', le quitari'a razo'n a los zapatistas y los obligari'a 
   forzosamente a negociar?  Es demasiado tarde para restaurar la poli'tica 
   de paz, paciencia y negociacio'n en las que Zedillo debio', con 
   persistencia, fundar su propia autoridad presidencial?  Hoy, esta' 
   enajenada esa autoridad al eje'rcito, a la bolsa de valores, a los ultras 
   mexicanos, a los menos numerosos pero a los ma's rapaces?  Ha dividido el 
   presidente de Me'xico al pai's, creando las condiciones para un 
   enfrentamiento civil?  No conto' el Quinazo de Salinas con un consenso 
   nacional, mientras que el ``Chiapanecazo'' de Zedillo carece
   de e'l menos que identifiquemos la adulacio'n con la nacio'n?
   Cuenta Zedillo con la fatalidad del olvido, el desgaste de las convicciones, 
   el peso aplastante de la necesidad?  O puede au'n ser un presidente con 
   la autoridad que e'l mismo ha explicado, la autoridad fundada no en el 
   autoritarismo sino en la democracia?  Pero puede Zedillo conquistar la 
   verdadera autoridad sin el apoyo de la sociedad civil, los partidos 
   poli'ticos y sus organizaciones?  Es e'sta, al cabo, no una lucha 
   aislada en la selva Lacandona, sino una lucha nacional entre las fuerzas 
   de la oscuridad (dinosaurios del PRI, caciques, asesinos emboscados, 
   especialistas en represio'n) y las fuerzas de la luz (la sociedad civil 
   en su conjunto)?  Quedara' Zedillo sometido a las sombras, dividido 
   entre sol y sombra, o salvado por la luz?  Depende
   la respuesta so'lo de e'l, o de la mayori'a de los mexicanos?
   Coincidira'n al cabo nuestro ser nacional y nuestra percepcio'n 
   democra'tica?  Podremos lograr dicha coincidencia sin esa ``necesidad 
   moral de la paz'', como la llama elocuentemente Miguel Angel Granados 
   Chapa, indispensable en ``una nacio'n atribulada por la miseria y la 
   inequidad, atenazada hoy por esa guerra de todos contra todos impuesta 
   por la crisis devaluatoria y su manejo'', a la que encima de todos sus 
   males, se le impone hoy una guerra persecutoria en Chiapas?
Latinoamerica en la Cumbre de Copenhague
por Carlos Fuentes
Algo se esta agotando en Latinoamerica: 
Los pretextos para justificarla pobreza. Ni raza, 
ni clima, ni latitud, ni etnia, sirven para dar 
razon de la existencia de doscientos millones de 
pobres. La pobreza ha dejado de ser destino religioso, 
resignado pero feliz, preferible a la riqueza
que tiene, como el camello por el ojo de la aguja, 
vedado el ingreso al cielo. "Vivir, nacer, en la dura 
ceniza agachados", asi describio Pablo Neruda a la 
fatalidad de la pobreza.
Cada vez resulta menos convincente el pretexto 
colonial. Tambien fueron colonias Canada, Estados Unidos 
y Australia y hoy son naciones ricas. Pero tambien 
fueron colonias los paises francofonos de Africa, que 
siguen siendo pobres. La culpa es de Iberia -"la Castilla 
miserable" de Antonio Machado-? Quizas. Pero despues 
de doscientos an~os de independencia, los paises de 
America Latina ya no pueden achacarle noventa y cuatro 
millones de seres en pobreza extrema a la Contra Reforma. 
Es probable que muchos de nuestros males les sean 
atribuibles a Felipe II. Aunque sea cierto, tambien es 
remoto. Mas amparo tuvieron, en todo caso, los desamparados, 
bajo la tutela de las Leyes de Indias y el respeto de 
la monarquia espan~ola hacia las tierras de las comunidades 
indigenas, que bajo las constituciones republicanas
que autorizaron el despojo en nombre del mercado y el 
genocidio en nombre del progreso.
Latinoamerica es pobre porque no se ha desarrollado, 
o no se ha desarrollado porque es pobre? Causa y efecto 
se anulan mutuamente, contribuyendo a ese vaiven, a esa 
desesperacion pendular que un dia German Arciniegas ubico 
entre la libertad y el miedo, entre la anarquia y la 
dictadura. Huerfanos seculares de la Razon y el Progreso, 
los latinoamericanos buscamos avidamente teologias que 
nos den fe, sino razon, y seguridad, si no progreso.
De Santo Tomas de Aquino a Karl Marx, pasando por 
Rousseau, Comte y Bergson y siguiendo con Keynes, Hayek y 
Friedman, somos comunicantes desamparados en busca de su 
iglesia. Nos tragamos todas las hostias, asi sean ruedas 
de molino. Y si nos va mal, pronto descubrimos al Diablo 
que nos engan~o, impidiendonos llegar a la Tierra Prometida 
del Desarrollo, la Democracia y la Justicia. Nos cuesta 
aceptar que el Diablo somos nosotros mismos y que, como en 
el poema de William Blake, las puertas del cielo y del 
infierno son contiguas y de nuestra propia hechura.
Los pretextos para justificar la pobreza se estan agotando 
porque se han agotado las ideologias que, desde la derecha 
o la izquierda, nos prometan para esos instantaneos. El 
precio de este viaje al Eden recuperado era siempre sacrificar 
algo, a veces lo mejor, de nosotros mismos. Alucinados por 
el progreso, creemos que avanzar era olvidar, dejar atras 
las manifestaciones de lo mejor que hemos hecho: la cultura 
riquisima de un continente indio, europeo, negro, mestizo, 
mulato, cuya continuidad afan no encuentra correspondencia 
politica.
Cultura sin fisuras y politica fracturada. Cultura de la 
abundancia y economia de la necesidad. Que las separa, que 
les impide adquirir, a la economia y a la politica, la 
vitalidad ininterrumpida de la cultura que hemos hecho, 
a lo largo de los siglos, todos los latinoamericanos?
Es la miseria el destino de los herederos de Machu-Picchu y 
Teotihuacan, de Santo Domingo en Oaxaca y de la Compania en 
Potosi?  Es la marginacion la fatalidad de los descendientes 
de Sor Juana y Aleijadinho, Ruben Dario y Machado de Assis? 
En 1806, durante su visita a Mexico, el cientifico aleman 
Alexander von Humboldt llama al entonces virreinato de la 
Nueva Espana "el pais de la desigualdad". Pudo haber 
extendido su descripcion a todas las tierras al sur del 
Suchiate. La desigualdad es el gran baldon de la historia 
latinoamericana. La colonia lo disfrazo y hasta lo atenuo 
mediante la labor heroica de hombres como Vasco de Quiroga en 
Mexico, Manuel de Nobrega en Brasil y de las misiones 
jesuitas del Paraguay. La independencia perdio la gran 
oportunidad de aliar igualdad con libertad; consagramos esta, 
repudiamos aquella. Las Elites criollas que consumaron la 
independencia no habian luchado para compartir sus frutos 
con los despreciados "pardos".
Desde entonces, nuestros esfuerzos por generar riqueza se 
han visto vulnerados, constantemente, por nuestra incapacidad 
para alcanzar igualdad. Hemos duplicado, en los ultimos veinte 
an~os, la poblacion, pero la mitad, doscientos millones, 
viven en la pobreza y un numero identico, tambien doscientos 
millones, son menores de dieciocho an~os: un continente de 
nin~os y adolescentes?. Todo latinoamericano que en el
an~o 2000 demande un trabajo, ya nacio, ya esta alla, y 
muchas veces donde esta se llama ciudad perdida en Mexico, 
poblacion cayampa en Chile, villa miseria en Argentina, 
rancho en Caracas, favela en Rio.
La desigualdad y la pobreza nos marcan con un hierro 
candente. Lo que se gana se pierde: pobreza y desigualdad 
generan desesperanza y resignacion a veces, pero tambien 
mueven voluntades. Apenas se les presenta la oportunidad del 
ascenso social, nuestros hombres, mujeres y nin~os lo toman. 
Doy un ejemplo. Me ha tocado conocer, como escritor, a tres 
generaciones de lectores mexicanos. El abuelo llego del campo 
con el impulso de la Revolucion, la Reforma Agraria, las 
comunicaciones y la industrializacion. Nuestro primer 
secretario de Educacion, Jose Vasconcelos, le dio al joven 
abuelo la primera escuela y el primer libro. El hijo, en la 
segunda generacion, paso de la clase obrera a la clase media, 
y desde joven adquirio libros y en ellos encontro sus sen~as 
de  identidad -de Borges y Neruda a Gabriel Garcia Marquez 
y Ruben Fonseca-. Pero el nieto, golpeado por la crisis 
economica de la  decada perdida, debia abandonar los estudios 
a los trece an~os, irse a la calle para complementar el ingreso 
familiar, vender chicles en las intersecciones de las grandes 
avenidas, disfrazarse de payaso, suicidarse lentamente 
tragando fuego para entretenimiento de transeuntes, o unirse 
a pandillas criminales. Meninos da rua en Brasil, gamines 
en Colombia, vidas partidas por el rayo de la pobreza, vidas 
perdidas en las atarjeas del subdesarrollo...
Los latinoamericanos no hemos carecido de exito en este 
siglo. Tanto los Estados nacionales como los sectores 
productivos crecieron notablemente a partir de la primera 
guerra mundial. Lo que no crecio fue el acceso al credito, 
la asistencia tecnica, la inversion en capital humano, 
"vivienda e infraestructura basica: medidas compensatorias hacia 
los sectores de la pobreza extrema y grupos vulnerables", como 
indica este Informe. Faltaron las acciones para "aumentar 
la productividad de los pobres".
Falta, asimismo, la clara voluntad de distinguir y respetar 
las funciones propias del sector publico y las del sector 
privado, dandoles contenido social a ambos, asegurando que 
las estrategias de inversion, exportacion y ahorro se combinasen 
con correctivos sociales. Estos, durante la Guerra Fria, fueron 
confundidos con las politicas del comunismo sovietico, y 
satanizados en consecuencia.
Las sociedades exigian reforma. Los poderes politicos y 
economicos las obstruian. Las doctrinas de la seguridad 
continental paralizaron multiples iniciativas de cambio que 
buscaban mayor igualdad, mejor distribucion, un grado superior 
de justicia. Perdimos cuarenta an~os en la esterilidad bipolar, 
culminando, en la decada de los ochenta, con una crisis que 
redujo drasticamente el poder adquisitivo, retrajo los 
salarios reales a los niveles de 1960, aumento el desempleo, 
la malnutricion y la mortalidad infantil, disminuyo el gasto y 
los servicios sociales y generalizo la pobreza. No fue solo el 
efecto de una crisis financiera. Fue la consecuencia del 
aplazamiento de reformas indispensables.
Los Estados nacionales de Latinoamerica, agobiados por 
las demandas insatisfechas de obreros, campesinos, sector cultural, 
empresarios, militares y acreedores extranjeros, sucumbieron, 
en muchos casos, a las dictaduras castrenses, a la necesidad 
de purgas macroeconomicas en seguida y, finalmente, a la 
consagracion democratica. En este transcurso critico, aprendimos 
que el desarrollo, por si mismo, no engendra justicia ni elimina 
pobreza, que la solucion de problemas de caja y disen~os de la 
macroeconomia -frenar la inflacion, equilibrar el presupuesto, 
eliminar barreras al comercio, aumentar la reservas- no 
derrotaban, por si mismas, a la pobreza, y que toda teoria del 
crecimiento carecia de validez si no se dirigia al destinatario 
real de la economia: la persona humana. Su familia. Su cultura.
Tuvimos que aprender de nuevo que las politicas sociales, 
como indica el Informe, "son una inversion de alta rentabilidad 
economica". Al mismo tiempo, le imponen una condicion sustantiva 
a la democracia: no puede mantenerse un orden de libertades sobre 
el fragil sustento de la miseria. Mejor que nadie, lo ha 
preguntado el vicecanciller sueco, Pierre Schori: cuanta pobreza 
soporta la democracia, cuanto subdesarrollo tolera la seguridad 
global? Porque el problema no es solo nuestro, como expresamente 
lo anuncia la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social. Descubrimos, 
al acabar la Guerra Fria, que el fin del comunismo al este del 
Rio Elba no aseguraba el triunfo de la justicia social ni al 
oeste del Elba ni al sur (ni al norte) del  Rio Grande.
La cuestion social, largamente aplazada, volvio al primer 
plano de la preocupacion politica. Descubrimos la universalidad de 
la agenda social: crimen, violencia, droga, falta de techo, falta 
de salud, educacion insuficiente, problemas de la infancia, de la 
mujer y de la tercera edad, pandemias incontrolables, demografias 
y medio ambiente. La crisis de las civilizaciones urbanas afecta 
por igual a Bogota, Boston y Birmingham. Solo 
que en Estados Unidos y en Europa Occidental, la pobreza es 
minoritaria y la riqueza mayoritaria. En America Latina, la 
pobreza es mayoritaria y la riqueza minoritaria.
Hay, es cierto, un tercer mundo dentro del primer mundo y 
un primer mundo dentro del tercer mundo. Pero mal de muchos 
es consuelo de tontos. Lo importante es darnos cuenta de que 
ambos mundos, el primero y el tercero, estan unidos por la 
integracion economica global, por la difusion mundial de la 
informacion y por las crecientes corrientes migratorias del 
oriente al occidente pero, sobre todo, del sur al norte. Entramos 
a un universo co-responsable. Sabremos asumirlo? Hoy, vuelven 
a cobrar todo su valor estas palabras del lider laborista ingles 
Clement Attlee: "No podemos sobrevivir si creamos un paraiso 
dentro de nuestras fronteras y toleramos un infierno fuera 
de ellas"
Como crear sin confrontaciones la co-responsabilidad imaginada 
por Attlee?  Es que presentarle, una vez mas, su cahier de dolares 
al Norte, el Sur debe asumir obligaciones que, como la caridad, 
comienzan en casa. Eliminar gastos superfluos (en muchos casos, 
devoradores gastos de defensa), introducir reformas fiscales y 
otros correctivos de la distribucion, instrumentar los programas de 
educacion y salud. Todo esto es cierto, pero no conduce 
necesariamente a la eliminacion de la pobreza sin un marco de 
atribuciones que elimine tambien la mutua satanizacion del Estado 
nacional por los partidarios del mercado o del mercado por los 
partidarios de la intervencion estatal.
Carlos Fuentes
Salinas versus Zedillo: Las faldas de la Coatlicue
``Es Valle Incla'n en directo''. De este modo sucinto y certero me 
describio' Jorge Sempru'n, en 1981, el esperpento protagonizado por el 
teniente coronel Antonio Tejedo Molina en Madrid el 23 de febrero, en 
las Cortes y frente a las ca'maras de televisio'n.
La tentacio'n de hacer bromas valleinclanescas sobre las actitudes 
recientes del ex presidente de Me'xico, Carlos Salinas de Gortari, ha 
sido grande y, a menudo, irresistible. Los caricaturistas lo pintaron, 
a partir de su decisio'n de ayunar, como un Gandhi criollo, un faquir 
exhibicionista o un Cristo que se clava a si' mismo a la cruz, 
murmurando: ``Perdo'name Sen~or, no se' lo que hago''.
Pero Carlos Salinas sabe muy bien lo que hace. Todos hari'amos mal en 
subestimarlo. No se trata de un loco, sino de un hombre sumamente 
complejo y sumamente inteligente, digno de un estudio en profundidad 
sobre el individuo en el poder, como el que Gregorio Maran~o'n dedico' al 
Ce'sar Tiberio, o lo que, ma's recientemente, han obsesionado a Gabriel 
Garci'a Ma'rquez y a Richard Kapuscinski. Si sus enemigos lo subestiman, 
Salinas les llevara' una gran ventaja. Su guio'n no lo escribio' el autor 
de Martes de carnaval, sino el de La larga marcha.
Salinas, el joven maoi'sta, el viajero novicio a la China popular, el 
avezado tecno'crata, el presidente internacionalmente vitoreado, se 
sintio' amenazado por las acciones del nuevo gobierno mexicano, trato' 
de detener los hechos a la fuerza, enviando una escolta armada a 
rescatar a su hermano Rau'l, acusado de la autori'a intelectual del 
homicidio de Jose' Francisco Ruiz Massieu, secretario general del 
oficialista PRI (Partido Revolucionario Institucional), se topo' con el 
Eje'rcito y mejor se retiro' a su base populista, el barrio San Bernabe' 
de Monterrey, la colonia proletaria favorecida por el programa social
de la presidencia salinista, Solidaridad. Las cuevas de Hu Nan de 
Carlos Salinas de Gortari.
Alli', confirmo' su triple postura ante los acontecimientos que 
conmueven a Me'xico. Cree en la inocencia de su hermano. Exige que se 
le exima de toda sospecha de encubrimiento en el caso del asesinato de 
Luis Donaldo Colosio, el candidato del PRI a la Presidencia, en marzo 
de 1994. Y pide, por u'ltimo, que el gobierno de Ernesto Zedillo se 
haga responsable exclusivo de la crisis provocada por la devaluacio'n 
del peso mexicano en diciembre del an~o pasado.
Al defender a su hermano Rau'l Salinas, el ex presidente nos recuerda a 
todos que la pelota de este violento jai alai de la poli'tica
mexicana, salio' del lado de Ernesto Zedillo y que fue el presidente 
actual quien, en efecto, inicio' la ruptura con el presidente anterior.
 Por que' lo hizo?  Para afirmar su propio poder, debilitado por las
sucesivas crisis de sus turbulentos primeros cien di'as: devaluacio'n, 
crisis financiera, Chiapas, negociaciones humillantes con Estados 
Unidos?  Porque sabi'a de movimientos poli'ticos del ex presidente que 
podi'an representar un peligro para el nuevo presidente?  Para cumplir 
el ritual parricida sexenal de la poli'tica mexicana?  O, simple y 
verazmente, porque Zedillo contaba con nueva y precisa informacio'n 
para inculpar a Rau'l Salinas y antepuso la aplicacio'n de la ley a 
cualquier otra consideracio'n, personal o poli'tica?
Aunque no fuese asi', habri'a que darle a Zedillo, en beneficio de la 
nacio'n, el beneficio de la duda y creer que su pasio'n casi puritana 
por la reforma del aparato judicial, poniendo el derecho por encima de 
todo y de todos, lo llevo' a iniciar la secuela que estoy comentando. 
Pero el presidente no podi'a ignorar que en efecto cumpli'a el rito 
sexenal azteca, que su acto le acarreari'a popularidad inmediata y una 
percepcio'n de Zedillo como presidente fuerte. Se expuso -- lo previo' o 
no?-- a una ene'rgica respuesta del ex presidente Salinas. Y e'ste, al 
responder como lo hizo, rompio' la regla de oro de la sucesio'n del 
poder por la li'nea materna en Me'xico: el ex presidente lo aguanta 
todo, calumnia, befas, desprecios, a fin de que el nuevo presidente 
acapare el poder absoluto. No cabe ma's de una persona en la cima de la 
pira'mide del poder mexicano. Esto era cierto para Moctezuma y lo es 
para Zedillo.
Pero la contrapartida de este trueque de poderes es que ni el ex 
presidente vuelve a abrir la boca, ni el presidente en turno le toca 
su dinero o su familia. La ruptura de Zedillo con Salinas fue por esto
ma's brutal que la anterior y hoy muy evocada: la que ocurrio' entre el 
nuevo presidente, La'zaro Ca'rdenas, y el poder detra's del trono, el ex 
presidente y jefe ma'ximo de la Revolucio'n, Plutarco Eli'as Calles, hace 
exactamente cincuenta an~os, en 1935. Au'n Calles, sin embargo, acepto' a 
regan~adientes su exilio y Ca'rdenas, una vez asegurada la fuerza y 
dignidad de su investidura, paso' a aplicar su propia poli'tica. Entre 
1936 y 1940, revoluciono' a Me'xico en todos los o'rdenes: reforma 
agraria, educacio'n, nacionalizacio'n del petro'leo, organizacio'n obrera, 
poli'tica exterior independiente... y base corporativa para la
simbiosis del gobierno y el partido oficial.
Lo que hoy se juega, precisamente, es saber si ese sistema, que ha 
regido a Me'xico durante medio siglo, puede perpetuarse, va a renovarse 
o debe ser sustituido por otro. De alli' que el enfrentamiento 
Zedillo-Salinas rebase con mucho a las personalidades de ambos y nos 
situ'e en el meollo de la cuestio'n poli'tica mexicana. Se ha llegado al
li'mite. El antiguo sistema no da para ma's. Ni social, ni econo'mica, ni 
poli'ticamente, es sostenible. Mientras aseguro' estabilidad y
desarrollo a cambio de libertad democra'tica, fue tolerado y hasta 
admirado. Cuando su cosecha so'lo es crisis econo'mica, inestabilidad, 
corrupcio'n e impunidad de sus actores,  para que' sirve? Pero a esta 
pregunta, acto seguido, hay que an~adir otra:  Con que' sustituirlo?
La respuesta no se hace esperar. Con democracia. Pero la democracia la 
canalizan los partidos. Y aqui' volvemos a la crisis actual: todos los 
partidos poli'ticos mexicanos esta'n en crisis y en proceso de 
recomposicio'n. El PRD (Partido de la Revolucio'n Democra'tica) tiene un 
ala socialdemo'crata y otra ultraizquierdista. El PAN (Partido de Accio'n 
Nacional) tiene una ala colaboracionista y otra independiente.
Y el PRI tiene un ala progresista y otra dinosa'urica.
Hasta hace unos di'as, Ernesto Zedillo, sin renunciar a su filiacio'n 
prii'sta, afirmaba sobre todo la necesidad de separar al partido del 
gobierno. No dudo que esta siga siendo su intencio'n. Pero el sa'bado 4 
de marzo, al celebrar los 66 an~os de la fundacio'n del partido, el 
Presidente tuvo que reafirmar, con inso'lita energi'a, la firme alianza 
del gobierno con el PRI. Unas horas antes, el procurador general de la 
Repu'blica habi'a ``obsequiado'', como dicen los leguleyos, las 
exigencias del ex presidente Salinas, exonera'ndolo de cualquier 
sospecha de encubrimiento en el caso Colosio. Zedillo tuvo que
regresar al PRI para afirmar su propia fuerza ba'sica --el partido-- 
mientras Salinas regresaba al barrio de San Bernabe' en Monterrey a 
reafirmar la suya propia --el movimiento de Solidaridad,  el futuro 
partido ``Solidaridad''?--.
Porque falta tratar el tercer tema suscitado por el muy activo e 
inteligente ex mandatario, que no en balde se sabe El Pri'ncipe de 
Maquiavelo de memoria: la mejor defensa es el ataque. Sin negar 
insuficiencias propias, Salinas culpa al gobierno de Zedillo de haber 
convertido, con la devaluacio'n de diciembre, ``un problema'' en una 
``crisis''.
Desde mi punto de vista, Salinas esta' equivocado pero es natural que le 
cueste ver el desastre de un modelo econo'mico --el neoliberalismo, la 
economi'a vudu' denunciada un di'a por su amigo George Bush, la fo'rmula 
ilusoria del goteo de la riqueza acumulada hasta arriba hacia los que la 
esperan alla' abajo-- que el ex presidente y los hombres del ex 
presidente hicieron suyo hasta la sacralidad.
El modelo neoliberal ocurre en las esferas celestiales de la 
macroeconomi'a. Pero la mayori'a de la gente vive en la microeconomi'a. Y 
aunque la macro puede resolver, como lo advirtio' el siempre alerta 
Gabriel Zaid, problemas de caja, luego se debe pagar un alto precio
por el castigo a los individuos y las empresas, al ahorro, a la 
inversio'n productiva. El gobierno de Carlos Salinas se goberno' a si' 
mismo por el dogma neoliberal, endulzado por el paliativo cristiano de 
Solidaridad. Presupuestos equilibrados, inflacio'n de un solo di'gito, 
importantes reservas de divisas, apertura al mundo y brazos abiertos 
al capital fora'neo.
Lo malo fue que este capital so'lo mi'nimamente invirtio' en el sector 
productivo y ma'ximamente se dedico' a la especulacio'n, sujeta'ndose (y 
sujetando a Me'xico) a movimientos financieros sobre los cuales ningu'n 
gobierno actual tiene control y que, en nuestro caso, se fueron como 
vinieron, en alas de oscuras golondrinas. Basto' para ello que en 
Me'xico se acumularan los problemas poli'ticos y otros mercados 
ofrecieron mayores ventajas que el nuestro. Aqui' al lado, noma's, 
Estados Unidos salio' de la recesio'n y aumento' sus tasas de intere's: 
Como diri'a Arnold Schwarzenegger, `` Hasta la vista, baby!''.
El Banco Mundial, desde principios del 94, habi'a hecho circular un 
informe sumamente cri'tico de la baja productividad, el escaso ahorro y 
la dependencia excesiva de la economi'a mexicana. Larry Summers, el 
subsecretario norteamericano del Tesoso y futuro presidente del Banco 
Mundial, ha vuelto a recordarlo hace di'as: ``Me'xico cometio' graves 
errores en la poli'tica macroecono'mica durante el u'ltimo an~o. A pesar 
de las expresiones de preocupacio'n de funcionarios norteamericanos y 
otros, en el sentido en que la poli'tica mexicana era insostenible, los 
mexicanos se aferraron a la opinio'n de que la pe'rdida de reservas del 
pai's no necesitaba ajustes de la poli'tica''. El argumento del Tesoro 
de Estados Unidos es el mejor que tiene Zedillo para contestar a 
Salinas.
Las oscuras golondrinas se fueron, deja'ndonos en las manos los nidos 
vaci'os de una insostenible deuda externa disfrazada de deuda interna 
(los Tesobonos), el crecimiento sacrificado al fetiche de la baja 
inflacio'n, la apertura comercial conducida a un ritmo febril que 
acabari'a por sacrificar las evidentes y comprobadas ventajas del 
Tratado de Libre Comercio, importaciones excesivas financiadas con 
capital vola'til, un de'ficit en ascenso de la balanza en cuenta 
corriente y, a pesar de todo, la conviccio'n dogma'tica de que este no 
so'lo era el mejor, sino el u'nico camino.
La crisis la heredo', en toda su dimensio'n, Zedillo. La manejo' mal. 
Pero esto no lo convierte en el responsable total de ``los errores de 
diciembre'', como ahora pretende Salinas. No cabe duda que, de todos 
modos, tendra' lugar la batalla entre las dos interpretaciones de la 
crisis. Esto ocurre en el peor momento para Zedillo, y Salinas lo sabe. 
Se inicia en estos di'as la discusio'n en el Congreso mexicano acerca 
del paquete de ayuda financiera organizado, principalmente, por el 
gobierno de Estados Unidos. El Congreso mexicano ha recuperado la 
facultad de discutir y en su caso, aprobar o rechazar compromisos 
financieros internacionales. El ``paquete Clinton'', que' duda cabe, lo 
es. A cambio de veinte mil millones de do'lares, Me'xico se compromete a 
seguir una determinada poli'tica econo'mica que es, exactamente, la que 
nos llevo' a la situacio'n presente. Cero crecimiento del circulante 
monetario, reduccio'n del gasto pu'blico y ma's privatizaciones.
Es una fo'rmula de desastre renovado para un pai's que requiere 
crecimiento aun a costa de inflacio'n, como lo ha hecho Brasil, pero
sin sus extremos. Es una fo'rmula de desastre para un pai's que au'n debe 
aprender la leccio'n que los economistas de todo el mundo han
desprendido de la crisis del neoliberalismo puro practicado durante 
doce an~os por Reagan, Bush y Thatcher: restringir el circulante y el 
gasto durante una recesio'n conduce a la depresio'n, no a la
recuperacio'n. Es una fo'rmula de desastre para un pai's donde un sector 
privado devastado por la crisis, ayuno de cre'dito, empanzurrado de 
deudas, requiere de mayor gasto pu'blico para tener ma's consumidores.
El paquete que se discute en el Congreso mexicano atenta contra lo 
mismo que quisiera promover: la confianza en Me'xico.
 Co'mo va a tenerla nadie en un pai's tratado como un perpetuo menor de
edad, sospechoso de ineptitud consustancial, corrupcio'n, frivolidad y 
autoritarismo caprichoso? El diputado que quiera restaurar la 
confianza en Me'xico, debe votar contra un paquete moral, poli'tica y 
econo'micamente oneroso, y que no resuelve nada, aplaza'ndolo todo.
El que este indigno acuerdo haya llegado hasta nuestro Congreso habla 
muy mal, asimismo, de las capacidades de nuestra menguada diplomacia 
para hacerle entender al pu'blico norteamericano, que no a su gobierno, 
que si' lo entiende pero se hace pendejo por razones poli'ticas 
internas, que esta es una crisis compartida por Me'xico y Estados 
Unidos bilateralmente pero tambie'n como miembros de la economi'a 
global. Nuestras comunicaciones han fallado. El ciudadano gringo cree 
que le esta' haciendo el gran favor a Me'xico y se lo van a cobrar a 
Me'xico con poli'ticas migratorias, a Clinton con derrotas electorales.
 Sera' necesario recordar co'mo logro' el presidente Franklin Roosevelt
pasar el muy impopular pre'stamo de guerra a la Gran Bretan~a (``lend 
lease'') en 1941? ``Cuando la casa de tu vecino se incendia --dijo 
entonces FDR-- acude enseguida a apagar el fuego en vez de discutir 
sobre el precio de la manguera''. Vaya fuego. Vaya manguera.
Los peligros del incendio mexicano son que el cohete de nuestra crisis 
estalla por una de sus tres mechas: la crisis bancaria, la crisis de la 
empresa y del empleo o los estallidos populares de la segunda 
presidencia de Pe'rez en Venezuela. En vez de aplazar ficticiamente y 
por poqui'simo tiempo estos peligros pagando Tesobonos en do'lares 
gracias a la humillante ayuda de Washington, Me'xico deberi'a acelerar 
la hora de la verdad. No la llamemos, trauma'ticamente, moratoria o 
suspensio'n de pagos, sino, como siempre lo hemos hecho, desde tiempos 
de nuestro primer presidente Guadalupe Victoria (1824-1829), 
``renegociacio'n de la deuda''. Siempre hemos sido buenos para eso y 
ahora debemos serlo ma's que nunca, como lo saben negociadores tan 
experimentados como Jesu's Silva Herzog, Bernardo Sepu'lveda y,  Dios 
nos coja confesados!, el propio canciller en funciones Angel Gurri'a.
Negociar la deuda con imaginacio'n, audacia y patriotismo, pero, al 
mismo tiempo, disen~ar una nueva poli'tica de desarrollo con base en el 
mercado pero con capi'tulo social, un poco al estilo de la Comunidad 
Europea, pero en un pai's con cuarenta millones de miserables 
requeridos de oportunidades mi'nimas de educacio'n, salud y empleo. Una
inflacio'n moderada que se lleve con el crecimiento. Mayor seleccio'n de 
inversiones para capi'tulos productivos. (Tanto la Cumbre de Copenhague 
como el Wall Street Journal piden impuestos sobre la inversio'n 
extranjera especulativa). Incremento del ahorro a partir de fondos de 
pensiones y mutualidades. Mayor proteccio'n a las empresas exportadoras 
que en poco tiempo pueden revertir la situacio'n de la balanza de
pagos.
El desafi'o poli'tico deja al presidente Zedillo con la oportunidad, que 
ningu'n otro presidente ha tenido realmente desde Ca'rdenas, de
redefinir con resolucio'n una poli'tica de salvacio'n nacional que recoja 
y ponga al di'a, en un nuevo contorno internacional y potenciando
muchos aciertos de la administracio'n salinista, la capacidad de 
trabajo, ahorro, productividad y energi'a de la de'cimotercera potencia 
econo'mica del mundo, Me'xico, un pai's que dejo' de ser prisionero del 
petro'leo y hoy puede ufanarse de un 80 por ciento de exportaciones no 
petroleras.
La actitud de Ernesto Zedillo no puede ser pasiva, ni por el pai's ni por 
e'l mismo. Que se sostenga en el PRI o lo que de e'l queda, pero que se 
sostenga sobre todo en la sociedad, en los empresarios y los 
trabajadores, en las fuerzas de oposicio'n y, desde luego --seamos 
realistas-- en el Eje'rcito. En todo caso, el presidente constitucional 
de Me'xico, legi'timamente electo en un sufragio en el que participo' el 
75 por ciento del electorado, tiene instrumentos de sobra para darle
al pai's el vuelco, la nueva orientacio'n, pero tambie'n la esperanza, 
que necesita.
No se trata de imitar a La'zaro Ca'rdenas. No vivimos en 1935. So'lo que 
entonces, como ahora, los espectros de la depresio'n, la quiebra, el 
desempleo, el fanatismo del mal mayor y otras asechanzas pueden, sin
que nadie lo desee, engendrar la respuesta del populismo apoyado en el 
Eje'rcito, los dinosaurios y las altas finanzas. En el mundo 
capitalista, Hitler y Mussolini abonaron su fuerza sobre este terreno. 
En el mundo precapitalista la abono' Mao en una China inflacionaria, 
violenta, desarticulada e incapaz de entender que una etapa histo'rica 
habi'a concluido.
 Lo entiende Carlos Salinas mejor que Ernesto Zedillo? En todo caso,
en este match Zedillo gano' el primer round, Salinas el segundo.
 Quie'n ganara' --Corta'zar dixit-- el u'ltimo round? Ojala' que no sea
nuestra Madre Cruel y Misteriosa, la insondeable Diosa de las 
Tinieblas, la Coatlicue de la Falda de Serpientes. Ojala' que Ernesto 
Zedillo le ponga a la Coatlicue, ma's bien, una minifalda moderna.
Ni Hitler, ni Mussolini, ni Mao, el Presidente de Me'xico tiene ahora 
la oportunidad de convertir su puritanismo legal en realismo poli'tico: 
democracia con desarrollo y con justicia. Ahora o nunca. Porque en 
poli'tica, ``too late'' puede significar ``never''.

"La hora del Alka-Seltzer" Por: Carlos Fuentes Las lecciones de la crisis mexicana esta'n a la vista. La primera tiene que ver con informacion como anto'nimo de secreteo. Culpa del gobierno mexicano: no informar sobre el estado real de la economi'a, las reservas en divisas, el peso del peso. Pero culpa, tambie'n del gobierno de Estados Unidos, que conoci'a la situacion verdadera de Me'xico y no dio se~as de vida ni levanto' voces de alarma en defensa de sus propios inversionistas en Me'xico. Pero culpa tambie'n de e'stos, que conociendo la precariedad creciente de la economi'a mexicana, so'lo optaron entre dos caminos. Uno, retirar a tiempo sus capitales y precipitar, asi', la crisis. otro, mantenerlos en Me'xico, cegados por la reaccio'n pavloviana de asumir mayores riesgos en espera de mayores ganancias, pero todo ello dentro de perspectivas a corto, jama's a largo plazo. Henry Kaufman, en el Wall Street Journal, hace notar que los analistas de las instituciones comprometidas--bancos, ase- guradoras, mutualistas-ya no se ocupan de las perspectivas a largo plazo; la deformacio'n profesional los lleva a mirar con miopia so'lo al corto plazo, es decir, al beneficio riesgoso e inmediato. Por ello no son capitales productivos. En todo caso, la crisis de Me'xico re- velo' el caracter del nuevo capital financiero internacional. En 1982, Me'xico pudo negociar la crisis de la deuda con un pu~ado de bancos. Las partes en conflicto, con todo y Jesu's Silva Herzog, cabi'an en una sala del Hotel Plaza de Nueva York. Hoy, para juntarse con sus Hgraviados, Me'xico tendri'a que alquilar el Yankee Stadium. Suman millones los inversionistas --otra vez, grandes y peque~os--afectados por el manejo de las finanzas mexicanas. In- controlables, vola'tiles, enamorados del corto plazo, enemigos de la inverso'n productiva, diversificados a tal grado que lo que sucede en Me'xico afecta a la economla de Brasil o Hong Kong, detentados por grandes corporaciones pero tambie'n por millones de inversionistas individuales, expusieron portafolios no so'lo bancarios sino de aseguradoras, mutualidades y fondos de pensiones; se trata de capitales de gerencia que escapan, con mucho, al control de los gobiernos y de las instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial . La primera gran crisis de este nuevo capital ha ocurrido en Me'xico, da'ndole a nuestro pai's la dudosa distincio'n de coger al mundo por los giievos y demostrar que, si para algo somos buenos, es para universalizar la desgracia. No sabi'amos con quie'nes y con que' esta'bamos tratando, o nos bicimos pendejos, para avanzar agendas poli'ticas internas. Los capitales, en cambio, no se enga~aron a si' mismos. Mientras duro' la recesio'n y los bajos intereses en el mercado norteamericano, miraron hacia Me'xico. Apenas termino' aque'lla y subieron e'stos, las golondrinas volaron a nidos ma's calientes. Se quedaron los ciegos y los suicidas. Aun admitiendo la falta de controles del Ejecutivo federal, su agenda interna, la tradicio'n del secreteo y la colusio'n ilusa del gobierno de Washington, queda una amarga duda en Me'xico. Si no se devaluo' a tiempo, por que' se devaluo' tan mal? Que' les paso' a los te'cnicos, a los economistas, a los chicos del pizarro'n? Por que', antes de devaluar, no acordaron con el gobierno de Estados Unidos el cre'dito que ahora se mendiga con altos riesgos para la soberani'a nacional? Por que' todo tarde, todo mal? Escribo en los u'ltimos di'as de enero, cuando la ilusio'n del cre'dito salvador se evapora, la diplomacia mendicante regresa al jacal con las manos vaci'as, y en esas manos vaci'as descubrimos que so'lo nos quedan muestras propias u~as para rascarnos. De la mendicidad a la resistencia: el 26 de enero, encabezado por un mexi- cano patriota y de alti'sima competencia, Francisco Sua'rez Da'vila, el Congreso mexicano recobro' la facultad constitucional de aprobar o vetar los empre'stitos extranjeros, fuente de males infinitos para nuestra historia desde la primera presidencia, la de Guadalupe Victoria. Asi' como el acuerdo poli'tico del 17 de enero inicia el cumplimiento del primer mandamiento del deca'logo por la democracia, la decisio'n del Congreso inicia la del segundo: la real sepa- racio'n de poderes. En vez de decidirse en Washington, nuestro destino puede ahora decidirse en Me'xico. Si Estados Unidos tiene derecho a considerar desde su o'ptica nacional una garanli'a de pre'stamo a Me'xico. Me'xico con mayor razo'n tiene la responsabilidad de juzgarla desde nuestra propia perspectiva nacional. A los gringos, en otras palabras, hay que devolverles siempre el chirrio'n por el palito. Ellos pueden poner condiciones, nosotros podemos rechazarlas. Ellos pueden negar el cre'dito, nosotros podemos demostrarles que se equivocaron, que debieron otorgarlo sin condiciones lesivas, que las dos economi'as esta'n tan entrelazadas entre si' y con el mundo, que no tenemos ma's remedio que encontrar soluciones bene'ficas para Me'xico, Estados Unidos y la comunidad econo'mica internacional Una vez ma's, el rezago de las institu- ciones mundiales respecto a las nuevas realidades mundiales se hace aparente. Asi' como nuestra sociedad mexicana ya no cabe en los corsets del PRI-gobierno autoritario, la economi'a internacional ya no cabe en la institucionalidad rebasada del FMI y el Banco Mundial. En el a~o del SO Aniversario de las Naciones Unidas es urgente poner al di'a a la organizacio'n mundial. Mientras tanto, Me'xico queda sometido a Me'xico: a encontrar soluciones dentro de nosotros, nuestra tradicio'n, nuestra cultura... y nuestros males. Cada luz en nuestro tu'nel tiene una sombra gemela. Las esperanzas de mayores exportaciones gracias al peso devaluado tendra'n la reaccio'n negativa de los exportadores norteamericanos, empobrecidos por nuestra pobreza. Las esperanzas de inversiones productivas que generen mejor empleo y salario, no restringira'n los niveles de emigracio'n a Estados Unidos en obediencia a la demanda norteamericana, ni la xenofobia azuzada por poli'ticos como Pete Wilson o Patrick Buchanan, que tienen sus propias agendas electorales. Y mientras Me'xico se reorganiza para iniciar una nueva etapa de desarrollo fundado en la produccio'n y el ahorro, el desempleo, el descenso de los salarios, la inflacio'n, la criminalidad, la inseguridad ciudadana y amenazas contra la libertad intelectual e informativa como las sufridas en enero por el poeta Jose' Emilio Pacheco y su esposa la periodista Cristina, se de- voraran el infeliz a~o nuevo. Todas estas son razones para acelerar la agenda democra'tica, apelar a la ciudadani'a, ampliar el gabinete nacional, sujetar a responsabilidad a quienes entorpezcan el desarrollo democra'tico del pai's, y exigirles Solidaridad (con S mayu'scula) a los 24 multimillonarios, a los ex presidentes, ex gobernadores y ex ministrvs que acaparan tajadas ma'ximas de la riqueza nacional, como lo ha pedido Homero Aridjis: Me'xico les pasa la charola. Que ellos nos den lo que Dole y Gingrich nos niegan. Retengamos las buenas ideas del pasado reciente: la inevitable apertura al mundo, el esfuerzo de competitividad. No perdamos el tiempo en vendettas por errores poli'ticos graves pero compartibles entre los gobiernos de Me'xico y Estados Unidos, los inversionistas extranjeros y las instituciones financieras internacionales. Creemos, en cambio, normas claras de responsabilidad pu'blica y limitaciones a la discrecionalidad administrativa. Y tengamos presente el cara'cter de la nueva inver- sio'n internacional. Ya fuimos vi'ctimas atarantadas y poco inteligentes en dos ocasiones: de la deuda bancaria en 1982, de la inversio'n golondrina en 1994. No repitamos los errores. So'lo los evitaremos promoviendo produccio'n y ahorro, mejor trabajo y mejor salario. Eso toma tiempo y voluntad Pero tambie'n toma democracia. Los municipios de Me'xico siguen siendo base de trabajo, creatividad y riqueza, a condicio'n de que no sean explotados vilmente, a condicio'n de que su poli'tica y su economi'a la manejen los propios habitantes locales. El obrero industrial rendira' ma's en la medida en que se sienta ma's protegido por la ley y mejor representado por sus agrupaciones gremiales. El empresario tendra' mayor acicate social en la medida en que la seguridad de su propiedad se identifique con el mayor nivel de vida de los mexicanos y la mayor capacidad de consumo del mercado. Democracia de verdad significa, por esto, economi'a de verdad. Un pai's hermoso, de gente magni'fica y cultura ininterrumpida, se nos puede ir de las manos. Debemos recobrar la patria. Termino' la e'poca de las ilusiones, la grandilocuencia y la soberbia. llego' la hora del trabajo, de la modestia y del alka-seltzer colectivo./pre>




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