Carlos Fuentes sobre Chiapas
**Aqui la opinion del escritor mexicano
-Carlos Fuentes- sobre Chiapas.
**En mi opinion, la voz de un intelectual
que representa el pensamiento de miles
de latinoamericanos.
La cuestion chiapaneca
**por Carlos Fuentes**
Leyo' Ernesto Zedillo la nota de la revista Time en la que
abiertamente se hablaba de un presidente ``derretido''? Penso' que en
poli'tica, mucho ma's que en filosofi'a, tuvo razo'n el obispo Berkeley
cuando dijo hace ma's de dos siglos: El Ser es la Percepcio'n? Se
impaciento' de ser percibido como un presidente de'bil y poli'ticamente
inexperto? Se dolio' de que su presidencia, sustentada sobre bases
electorales mucho ma's firmes que las de su predecesor, Carlos Salinas,
no gozase de la fuerza que pronto alcanzo' e'ste? Pero co'mo gano' su
fuerza Salinas, siendo un presidente con legitimidad electoral tan
discutida? Podi'a Zedillo conquistar fuerza y confianza pu'blica con el
equivalente del Quinazona acusacio'n y encarcelamiento del nefando
li'der petrolero Joaqui'n Herna'ndez Galicia en enero de 1989, que tantos
aplausos le valio' a Salinas? Que' Quinazos le quedaban a Zedillo,
agobiado por las sucesivas devaluaciones del peso, la fuga de
capitales, la evaporacio'n de las reservas, las amenazas de moratoria
de pagos y bancarrota, los pre'stamos con o sin condiciones? No teni'a
cuatro buenas opciones y una mala? No era la primera buena opcio'n
remover a un gabinete de mediocridad flagrante y sustituirlo con otro
verdaderamente competente, representativo del talento y la pluralidad
nacionales y abocado a atender una situacio'n de emergencia? No era la
segunda buena opcio'n llevar a una conclusio'n justa, crei'ble y ra'pidal
avance hacia una plena
democracia mexicana, a partir del Acuerdo Poli'tico Nacional suscrito entre
los partidos y el gobierno el pasado mes de enero? Y no era la cuarta, la
opcio'n de mantener la tregua en Chiapas, arma'ndose de paciencia y ma's
paciencia, como lo dijo el presidente hace poco, argumentando contra los
halcones de dentro y de fuera del aparato oficial que usar la fuerza en
Chiapas no significaba acabar con la violencia en Chiapas, sino aumentarla
alli' y en el pai's entero? Por que' opto' Ernesto Zedillo por la quinta y
ma's mala de sus opciones: romper la tregua en Chiapas? Porque era la ma's
fa'cil para desvanecer la imagen de debilidad presidencial? Corriendo el
riesgo de aparecer ma's de'bil que nunca, prisionero del eje'rcito, de los
halcones nacionales, de los tiburones internacionales y, aun, del gobierno
norteamericano? Co'mo saber, a la luz de la flagrante contradiccio'n entre
la poli'tica de ha'bil paciencia y voluntad ne que la mera presencia
del eje'rcito en el peri'metro de la tregua era suficiente para asegurar
la contencio'n del conflicto y darle tiempo y ma's tiempo, pero tambie'n
ma's y ma's exigencia de imaginacio'n poli'tica, a su solucio'n? No se
debi'a negociar ya con encapuchados insurgentes en una iglesia cato'lica
en espera, quiza's, de que el pai's deje de negociar con encapuchados
oficiales en la iglesia del PRI? Alguien cree que los arsenales
descubiertos en Veracruz y el Distrito Federal son, de ser del EZLN,
una amenaza real para el gobierno? Son estos ridi'culos ``arsenales''
=3DADdiez armas de fuego, tres can~ones caseros, dieciocho granadas, dos
minas, nueve kilos de explosivos y 946 cartuchos=3DAD mayores que los de
cualquier asaltante bien provisto en una de nuestras grandes ciudades?
No tiene mejor armamento cualquier pequen~o cacique pueblerino de
Me'xico? Y por que', en un re'gimen que se dice comprometido con la
reforma y eficacia de la iene armas y que hay
centenares de publicaciones que se han ocupado del conflicto
chiapaneco? Se trata de liquidar la cada vez ma's destartalada fama
del PAN como partido de oposicio'n? Tiene razo'n Porfirio Mun~oz Ledo
cuando habla de un re'gimen de Estado bipartidista PRI-PAN? Se ha
convertido la Procuraduri'a General de la Repu'blica en la PANaderi'a
General de la Repu'blica? Y mucho ma's gravemente, este especta'culo
digno de la Santa Inquisicio'n anuncia tiempos de pesquisa ideolo'gica,
de satanizacio'n de la heterodoxia, sea poli'tica, intelectual o sexual?
Entramos a un periodo de guerra sucia a la argentina? Con que'
garanti'as cuentan los ciudadanos, los diarios y revistas, las
universidades y los centros de investigacio'n y sobre todo los
individuos y sus familias, cuando se crea un clima inquisitorial, de
asociaciones delictivas, en el que todos los cavernarios poli'ticos del
pai's se sienten autorizados, por la energi'a y la voluntad iales que
los halcones se
apresuran a aprovechar, hasta convertirse en los campeones de una
libertad excluyente de los dema's porque son inte'rpretes privilegiados
del pensamiento presidencial? No abre, ominosamente, Zedillo esta
perspectiva cuando sataniza a las dirigencias del EZLN diciendo que no
son ``ni populares, ni indi'genas, ni chiapanecos''? No son, en todo
caso, mexicanos? Debio' Simo'n Boli'var abandonar su condicio'n de
aristo'crata venezolano para liberar a los esclavos de la mita peruana?
Debio' el Che Guevara abstenerse de luchar en Cuba porque era
argentino? Teni'a algo que ver el cura Hidalgo, lector de Rousseau,
con las turbas iletradas de la Independencia mexicana? Y en que'
momento se convirtieron los representantes zapatistas, de dirigentes
dignos de sentarse a negociar, en delincuentes dignos de ser
exterminados por el gobierno? Son ciertos los informes de ejecuciones
sumarias en Chiapas, las declaraciones de tortura de mujeres
zapatistas a las que las confesiones les fueron arrancadas con
amenazas y toques ele'ctricos? Y quie'n nos asegura que, una vez
liquidada la insurgencia zapatista, se atendera'n de verdad los
problemas seculares de Chiapas? Estari'an esos problemas presentes en
nuestras conciencias si no hubiera sido por Marcos y el EZLN?
Volvera' Chiapas, sin Marcos y el EZLN, a caer en manos de
gobernadores ineptos y corruptos, volvera'n a hundirse los ancestrales
reclamos de la regio'n en el olvido, la desesperacio'n y la injusticia?
Por que' se tilda de delincuentes a los insurgentes zapatistas y se
trata como pu'dicas doncellas a los finqueros, los ganaderos, los
rapamontes, los terratenientes que explotan a Chiapas con la impunidad
y la alevosi'a que les dan sus guardias blancas? Por que', siempre,
tanta violencia contra los de'biles en nombre del derecho y tanta
justicia hacia los poderosos en nombre de la impunidad? Terminara'
esta guerra, reiniciada por el gobierno, restaurando simplemente el
status quo ante en Chiapas? Sera' una guerra breve, una operacio'n
quiru'rgica en la que las voces de la protesta y de la justicia sean
sofocadas al cabo por el coro adulador y legaluyeo de la razo'n de
Estado, los imperativos financieros y otros biombos de la injusticia
perpetuada? O sera' Chiapas una guerra larga, de atricio'n, un Vietnam
mexicano en el que el colonialismo interno somete a sus sujetos
coloniales, una Chechenia que no se atreve a decir su nombre, una
sombra separatista proyectada sobre el futuro de Me'xico por la
impaciencia y la ceguera centralistas? Confi'a el presidente Zedillo
en una operacio'n veloz que le permita, de alli' en adelante, gobernar
con firmeza a favor de una poli'tica democra'tica? O son la democracia,
el acuerdo poli'tico y la voluntad negociadora, las primeras vi'ctimas de
la nueva guerra en Chiapas? No dice acaso verdad Adolfo Aguilar Zi'nser
cuando advierte que con la razo'n de la reforma democra'tica de su lado,
``un gobierno en tra'nsito genuino, real, tangible a la democracia y la
justicia'', le quitari'a razo'n a los zapatistas y los obligari'a
forzosamente a negociar? Es demasiado tarde para restaurar la poli'tica
de paz, paciencia y negociacio'n en las que Zedillo debio', con
persistencia, fundar su propia autoridad presidencial? Hoy, esta'
enajenada esa autoridad al eje'rcito, a la bolsa de valores, a los ultras
mexicanos, a los menos numerosos pero a los ma's rapaces? Ha dividido el
presidente de Me'xico al pai's, creando las condiciones para un
enfrentamiento civil? No conto' el Quinazo de Salinas con un consenso
nacional, mientras que el ``Chiapanecazo'' de Zedillo carece
de e'l menos que identifiquemos la adulacio'n con la nacio'n?
Cuenta Zedillo con la fatalidad del olvido, el desgaste de las convicciones,
el peso aplastante de la necesidad? O puede au'n ser un presidente con
la autoridad que e'l mismo ha explicado, la autoridad fundada no en el
autoritarismo sino en la democracia? Pero puede Zedillo conquistar la
verdadera autoridad sin el apoyo de la sociedad civil, los partidos
poli'ticos y sus organizaciones? Es e'sta, al cabo, no una lucha
aislada en la selva Lacandona, sino una lucha nacional entre las fuerzas
de la oscuridad (dinosaurios del PRI, caciques, asesinos emboscados,
especialistas en represio'n) y las fuerzas de la luz (la sociedad civil
en su conjunto)? Quedara' Zedillo sometido a las sombras, dividido
entre sol y sombra, o salvado por la luz? Depende
la respuesta so'lo de e'l, o de la mayori'a de los mexicanos?
Coincidira'n al cabo nuestro ser nacional y nuestra percepcio'n
democra'tica? Podremos lograr dicha coincidencia sin esa ``necesidad
moral de la paz'', como la llama elocuentemente Miguel Angel Granados
Chapa, indispensable en ``una nacio'n atribulada por la miseria y la
inequidad, atenazada hoy por esa guerra de todos contra todos impuesta
por la crisis devaluatoria y su manejo'', a la que encima de todos sus
males, se le impone hoy una guerra persecutoria en Chiapas?
Latinoamerica en la Cumbre de Copenhague
por Carlos Fuentes
Algo se esta agotando en Latinoamerica:
Los pretextos para justificarla pobreza. Ni raza,
ni clima, ni latitud, ni etnia, sirven para dar
razon de la existencia de doscientos millones de
pobres. La pobreza ha dejado de ser destino religioso,
resignado pero feliz, preferible a la riqueza
que tiene, como el camello por el ojo de la aguja,
vedado el ingreso al cielo. "Vivir, nacer, en la dura
ceniza agachados", asi describio Pablo Neruda a la
fatalidad de la pobreza.
Cada vez resulta menos convincente el pretexto
colonial. Tambien fueron colonias Canada, Estados Unidos
y Australia y hoy son naciones ricas. Pero tambien
fueron colonias los paises francofonos de Africa, que
siguen siendo pobres. La culpa es de Iberia -"la Castilla
miserable" de Antonio Machado-? Quizas. Pero despues
de doscientos an~os de independencia, los paises de
America Latina ya no pueden achacarle noventa y cuatro
millones de seres en pobreza extrema a la Contra Reforma.
Es probable que muchos de nuestros males les sean
atribuibles a Felipe II. Aunque sea cierto, tambien es
remoto. Mas amparo tuvieron, en todo caso, los desamparados,
bajo la tutela de las Leyes de Indias y el respeto de
la monarquia espan~ola hacia las tierras de las comunidades
indigenas, que bajo las constituciones republicanas
que autorizaron el despojo en nombre del mercado y el
genocidio en nombre del progreso.
Latinoamerica es pobre porque no se ha desarrollado,
o no se ha desarrollado porque es pobre? Causa y efecto
se anulan mutuamente, contribuyendo a ese vaiven, a esa
desesperacion pendular que un dia German Arciniegas ubico
entre la libertad y el miedo, entre la anarquia y la
dictadura. Huerfanos seculares de la Razon y el Progreso,
los latinoamericanos buscamos avidamente teologias que
nos den fe, sino razon, y seguridad, si no progreso.
De Santo Tomas de Aquino a Karl Marx, pasando por
Rousseau, Comte y Bergson y siguiendo con Keynes, Hayek y
Friedman, somos comunicantes desamparados en busca de su
iglesia. Nos tragamos todas las hostias, asi sean ruedas
de molino. Y si nos va mal, pronto descubrimos al Diablo
que nos engan~o, impidiendonos llegar a la Tierra Prometida
del Desarrollo, la Democracia y la Justicia. Nos cuesta
aceptar que el Diablo somos nosotros mismos y que, como en
el poema de William Blake, las puertas del cielo y del
infierno son contiguas y de nuestra propia hechura.
Los pretextos para justificar la pobreza se estan agotando
porque se han agotado las ideologias que, desde la derecha
o la izquierda, nos prometan para esos instantaneos. El
precio de este viaje al Eden recuperado era siempre sacrificar
algo, a veces lo mejor, de nosotros mismos. Alucinados por
el progreso, creemos que avanzar era olvidar, dejar atras
las manifestaciones de lo mejor que hemos hecho: la cultura
riquisima de un continente indio, europeo, negro, mestizo,
mulato, cuya continuidad afan no encuentra correspondencia
politica.
Cultura sin fisuras y politica fracturada. Cultura de la
abundancia y economia de la necesidad. Que las separa, que
les impide adquirir, a la economia y a la politica, la
vitalidad ininterrumpida de la cultura que hemos hecho,
a lo largo de los siglos, todos los latinoamericanos?
Es la miseria el destino de los herederos de Machu-Picchu y
Teotihuacan, de Santo Domingo en Oaxaca y de la Compania en
Potosi? Es la marginacion la fatalidad de los descendientes
de Sor Juana y Aleijadinho, Ruben Dario y Machado de Assis?
En 1806, durante su visita a Mexico, el cientifico aleman
Alexander von Humboldt llama al entonces virreinato de la
Nueva Espana "el pais de la desigualdad". Pudo haber
extendido su descripcion a todas las tierras al sur del
Suchiate. La desigualdad es el gran baldon de la historia
latinoamericana. La colonia lo disfrazo y hasta lo atenuo
mediante la labor heroica de hombres como Vasco de Quiroga en
Mexico, Manuel de Nobrega en Brasil y de las misiones
jesuitas del Paraguay. La independencia perdio la gran
oportunidad de aliar igualdad con libertad; consagramos esta,
repudiamos aquella. Las Elites criollas que consumaron la
independencia no habian luchado para compartir sus frutos
con los despreciados "pardos".
Desde entonces, nuestros esfuerzos por generar riqueza se
han visto vulnerados, constantemente, por nuestra incapacidad
para alcanzar igualdad. Hemos duplicado, en los ultimos veinte
an~os, la poblacion, pero la mitad, doscientos millones,
viven en la pobreza y un numero identico, tambien doscientos
millones, son menores de dieciocho an~os: un continente de
nin~os y adolescentes?. Todo latinoamericano que en el
an~o 2000 demande un trabajo, ya nacio, ya esta alla, y
muchas veces donde esta se llama ciudad perdida en Mexico,
poblacion cayampa en Chile, villa miseria en Argentina,
rancho en Caracas, favela en Rio.
La desigualdad y la pobreza nos marcan con un hierro
candente. Lo que se gana se pierde: pobreza y desigualdad
generan desesperanza y resignacion a veces, pero tambien
mueven voluntades. Apenas se les presenta la oportunidad del
ascenso social, nuestros hombres, mujeres y nin~os lo toman.
Doy un ejemplo. Me ha tocado conocer, como escritor, a tres
generaciones de lectores mexicanos. El abuelo llego del campo
con el impulso de la Revolucion, la Reforma Agraria, las
comunicaciones y la industrializacion. Nuestro primer
secretario de Educacion, Jose Vasconcelos, le dio al joven
abuelo la primera escuela y el primer libro. El hijo, en la
segunda generacion, paso de la clase obrera a la clase media,
y desde joven adquirio libros y en ellos encontro sus sen~as
de identidad -de Borges y Neruda a Gabriel Garcia Marquez
y Ruben Fonseca-. Pero el nieto, golpeado por la crisis
economica de la decada perdida, debia abandonar los estudios
a los trece an~os, irse a la calle para complementar el ingreso
familiar, vender chicles en las intersecciones de las grandes
avenidas, disfrazarse de payaso, suicidarse lentamente
tragando fuego para entretenimiento de transeuntes, o unirse
a pandillas criminales. Meninos da rua en Brasil, gamines
en Colombia, vidas partidas por el rayo de la pobreza, vidas
perdidas en las atarjeas del subdesarrollo...
Los latinoamericanos no hemos carecido de exito en este
siglo. Tanto los Estados nacionales como los sectores
productivos crecieron notablemente a partir de la primera
guerra mundial. Lo que no crecio fue el acceso al credito,
la asistencia tecnica, la inversion en capital humano,
"vivienda e infraestructura basica: medidas compensatorias hacia
los sectores de la pobreza extrema y grupos vulnerables", como
indica este Informe. Faltaron las acciones para "aumentar
la productividad de los pobres".
Falta, asimismo, la clara voluntad de distinguir y respetar
las funciones propias del sector publico y las del sector
privado, dandoles contenido social a ambos, asegurando que
las estrategias de inversion, exportacion y ahorro se combinasen
con correctivos sociales. Estos, durante la Guerra Fria, fueron
confundidos con las politicas del comunismo sovietico, y
satanizados en consecuencia.
Las sociedades exigian reforma. Los poderes politicos y
economicos las obstruian. Las doctrinas de la seguridad
continental paralizaron multiples iniciativas de cambio que
buscaban mayor igualdad, mejor distribucion, un grado superior
de justicia. Perdimos cuarenta an~os en la esterilidad bipolar,
culminando, en la decada de los ochenta, con una crisis que
redujo drasticamente el poder adquisitivo, retrajo los
salarios reales a los niveles de 1960, aumento el desempleo,
la malnutricion y la mortalidad infantil, disminuyo el gasto y
los servicios sociales y generalizo la pobreza. No fue solo el
efecto de una crisis financiera. Fue la consecuencia del
aplazamiento de reformas indispensables.
Los Estados nacionales de Latinoamerica, agobiados por
las demandas insatisfechas de obreros, campesinos, sector cultural,
empresarios, militares y acreedores extranjeros, sucumbieron,
en muchos casos, a las dictaduras castrenses, a la necesidad
de purgas macroeconomicas en seguida y, finalmente, a la
consagracion democratica. En este transcurso critico, aprendimos
que el desarrollo, por si mismo, no engendra justicia ni elimina
pobreza, que la solucion de problemas de caja y disen~os de la
macroeconomia -frenar la inflacion, equilibrar el presupuesto,
eliminar barreras al comercio, aumentar la reservas- no
derrotaban, por si mismas, a la pobreza, y que toda teoria del
crecimiento carecia de validez si no se dirigia al destinatario
real de la economia: la persona humana. Su familia. Su cultura.
Tuvimos que aprender de nuevo que las politicas sociales,
como indica el Informe, "son una inversion de alta rentabilidad
economica". Al mismo tiempo, le imponen una condicion sustantiva
a la democracia: no puede mantenerse un orden de libertades sobre
el fragil sustento de la miseria. Mejor que nadie, lo ha
preguntado el vicecanciller sueco, Pierre Schori: cuanta pobreza
soporta la democracia, cuanto subdesarrollo tolera la seguridad
global? Porque el problema no es solo nuestro, como expresamente
lo anuncia la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social. Descubrimos,
al acabar la Guerra Fria, que el fin del comunismo al este del
Rio Elba no aseguraba el triunfo de la justicia social ni al
oeste del Elba ni al sur (ni al norte) del Rio Grande.
La cuestion social, largamente aplazada, volvio al primer
plano de la preocupacion politica. Descubrimos la universalidad de
la agenda social: crimen, violencia, droga, falta de techo, falta
de salud, educacion insuficiente, problemas de la infancia, de la
mujer y de la tercera edad, pandemias incontrolables, demografias
y medio ambiente. La crisis de las civilizaciones urbanas afecta
por igual a Bogota, Boston y Birmingham. Solo
que en Estados Unidos y en Europa Occidental, la pobreza es
minoritaria y la riqueza mayoritaria. En America Latina, la
pobreza es mayoritaria y la riqueza minoritaria.
Hay, es cierto, un tercer mundo dentro del primer mundo y
un primer mundo dentro del tercer mundo. Pero mal de muchos
es consuelo de tontos. Lo importante es darnos cuenta de que
ambos mundos, el primero y el tercero, estan unidos por la
integracion economica global, por la difusion mundial de la
informacion y por las crecientes corrientes migratorias del
oriente al occidente pero, sobre todo, del sur al norte. Entramos
a un universo co-responsable. Sabremos asumirlo? Hoy, vuelven
a cobrar todo su valor estas palabras del lider laborista ingles
Clement Attlee: "No podemos sobrevivir si creamos un paraiso
dentro de nuestras fronteras y toleramos un infierno fuera
de ellas"
Como crear sin confrontaciones la co-responsabilidad imaginada
por Attlee? Es que presentarle, una vez mas, su cahier de dolares
al Norte, el Sur debe asumir obligaciones que, como la caridad,
comienzan en casa. Eliminar gastos superfluos (en muchos casos,
devoradores gastos de defensa), introducir reformas fiscales y
otros correctivos de la distribucion, instrumentar los programas de
educacion y salud. Todo esto es cierto, pero no conduce
necesariamente a la eliminacion de la pobreza sin un marco de
atribuciones que elimine tambien la mutua satanizacion del Estado
nacional por los partidarios del mercado o del mercado por los
partidarios de la intervencion estatal.
Carlos Fuentes
Salinas versus Zedillo: Las faldas de la Coatlicue
``Es Valle Incla'n en directo''. De este modo sucinto y certero me
describio' Jorge Sempru'n, en 1981, el esperpento protagonizado por el
teniente coronel Antonio Tejedo Molina en Madrid el 23 de febrero, en
las Cortes y frente a las ca'maras de televisio'n.
La tentacio'n de hacer bromas valleinclanescas sobre las actitudes
recientes del ex presidente de Me'xico, Carlos Salinas de Gortari, ha
sido grande y, a menudo, irresistible. Los caricaturistas lo pintaron,
a partir de su decisio'n de ayunar, como un Gandhi criollo, un faquir
exhibicionista o un Cristo que se clava a si' mismo a la cruz,
murmurando: ``Perdo'name Sen~or, no se' lo que hago''.
Pero Carlos Salinas sabe muy bien lo que hace. Todos hari'amos mal en
subestimarlo. No se trata de un loco, sino de un hombre sumamente
complejo y sumamente inteligente, digno de un estudio en profundidad
sobre el individuo en el poder, como el que Gregorio Maran~o'n dedico' al
Ce'sar Tiberio, o lo que, ma's recientemente, han obsesionado a Gabriel
Garci'a Ma'rquez y a Richard Kapuscinski. Si sus enemigos lo subestiman,
Salinas les llevara' una gran ventaja. Su guio'n no lo escribio' el autor
de Martes de carnaval, sino el de La larga marcha.
Salinas, el joven maoi'sta, el viajero novicio a la China popular, el
avezado tecno'crata, el presidente internacionalmente vitoreado, se
sintio' amenazado por las acciones del nuevo gobierno mexicano, trato'
de detener los hechos a la fuerza, enviando una escolta armada a
rescatar a su hermano Rau'l, acusado de la autori'a intelectual del
homicidio de Jose' Francisco Ruiz Massieu, secretario general del
oficialista PRI (Partido Revolucionario Institucional), se topo' con el
Eje'rcito y mejor se retiro' a su base populista, el barrio San Bernabe'
de Monterrey, la colonia proletaria favorecida por el programa social
de la presidencia salinista, Solidaridad. Las cuevas de Hu Nan de
Carlos Salinas de Gortari.
Alli', confirmo' su triple postura ante los acontecimientos que
conmueven a Me'xico. Cree en la inocencia de su hermano. Exige que se
le exima de toda sospecha de encubrimiento en el caso del asesinato de
Luis Donaldo Colosio, el candidato del PRI a la Presidencia, en marzo
de 1994. Y pide, por u'ltimo, que el gobierno de Ernesto Zedillo se
haga responsable exclusivo de la crisis provocada por la devaluacio'n
del peso mexicano en diciembre del an~o pasado.
Al defender a su hermano Rau'l Salinas, el ex presidente nos recuerda a
todos que la pelota de este violento jai alai de la poli'tica
mexicana, salio' del lado de Ernesto Zedillo y que fue el presidente
actual quien, en efecto, inicio' la ruptura con el presidente anterior.
Por que' lo hizo? Para afirmar su propio poder, debilitado por las
sucesivas crisis de sus turbulentos primeros cien di'as: devaluacio'n,
crisis financiera, Chiapas, negociaciones humillantes con Estados
Unidos? Porque sabi'a de movimientos poli'ticos del ex presidente que
podi'an representar un peligro para el nuevo presidente? Para cumplir
el ritual parricida sexenal de la poli'tica mexicana? O, simple y
verazmente, porque Zedillo contaba con nueva y precisa informacio'n
para inculpar a Rau'l Salinas y antepuso la aplicacio'n de la ley a
cualquier otra consideracio'n, personal o poli'tica?
Aunque no fuese asi', habri'a que darle a Zedillo, en beneficio de la
nacio'n, el beneficio de la duda y creer que su pasio'n casi puritana
por la reforma del aparato judicial, poniendo el derecho por encima de
todo y de todos, lo llevo' a iniciar la secuela que estoy comentando.
Pero el presidente no podi'a ignorar que en efecto cumpli'a el rito
sexenal azteca, que su acto le acarreari'a popularidad inmediata y una
percepcio'n de Zedillo como presidente fuerte. Se expuso -- lo previo' o
no?-- a una ene'rgica respuesta del ex presidente Salinas. Y e'ste, al
responder como lo hizo, rompio' la regla de oro de la sucesio'n del
poder por la li'nea materna en Me'xico: el ex presidente lo aguanta
todo, calumnia, befas, desprecios, a fin de que el nuevo presidente
acapare el poder absoluto. No cabe ma's de una persona en la cima de la
pira'mide del poder mexicano. Esto era cierto para Moctezuma y lo es
para Zedillo.
Pero la contrapartida de este trueque de poderes es que ni el ex
presidente vuelve a abrir la boca, ni el presidente en turno le toca
su dinero o su familia. La ruptura de Zedillo con Salinas fue por esto
ma's brutal que la anterior y hoy muy evocada: la que ocurrio' entre el
nuevo presidente, La'zaro Ca'rdenas, y el poder detra's del trono, el ex
presidente y jefe ma'ximo de la Revolucio'n, Plutarco Eli'as Calles, hace
exactamente cincuenta an~os, en 1935. Au'n Calles, sin embargo, acepto' a
regan~adientes su exilio y Ca'rdenas, una vez asegurada la fuerza y
dignidad de su investidura, paso' a aplicar su propia poli'tica. Entre
1936 y 1940, revoluciono' a Me'xico en todos los o'rdenes: reforma
agraria, educacio'n, nacionalizacio'n del petro'leo, organizacio'n obrera,
poli'tica exterior independiente... y base corporativa para la
simbiosis del gobierno y el partido oficial.
Lo que hoy se juega, precisamente, es saber si ese sistema, que ha
regido a Me'xico durante medio siglo, puede perpetuarse, va a renovarse
o debe ser sustituido por otro. De alli' que el enfrentamiento
Zedillo-Salinas rebase con mucho a las personalidades de ambos y nos
situ'e en el meollo de la cuestio'n poli'tica mexicana. Se ha llegado al
li'mite. El antiguo sistema no da para ma's. Ni social, ni econo'mica, ni
poli'ticamente, es sostenible. Mientras aseguro' estabilidad y
desarrollo a cambio de libertad democra'tica, fue tolerado y hasta
admirado. Cuando su cosecha so'lo es crisis econo'mica, inestabilidad,
corrupcio'n e impunidad de sus actores, para que' sirve? Pero a esta
pregunta, acto seguido, hay que an~adir otra: Con que' sustituirlo?
La respuesta no se hace esperar. Con democracia. Pero la democracia la
canalizan los partidos. Y aqui' volvemos a la crisis actual: todos los
partidos poli'ticos mexicanos esta'n en crisis y en proceso de
recomposicio'n. El PRD (Partido de la Revolucio'n Democra'tica) tiene un
ala socialdemo'crata y otra ultraizquierdista. El PAN (Partido de Accio'n
Nacional) tiene una ala colaboracionista y otra independiente.
Y el PRI tiene un ala progresista y otra dinosa'urica.
Hasta hace unos di'as, Ernesto Zedillo, sin renunciar a su filiacio'n
prii'sta, afirmaba sobre todo la necesidad de separar al partido del
gobierno. No dudo que esta siga siendo su intencio'n. Pero el sa'bado 4
de marzo, al celebrar los 66 an~os de la fundacio'n del partido, el
Presidente tuvo que reafirmar, con inso'lita energi'a, la firme alianza
del gobierno con el PRI. Unas horas antes, el procurador general de la
Repu'blica habi'a ``obsequiado'', como dicen los leguleyos, las
exigencias del ex presidente Salinas, exonera'ndolo de cualquier
sospecha de encubrimiento en el caso Colosio. Zedillo tuvo que
regresar al PRI para afirmar su propia fuerza ba'sica --el partido--
mientras Salinas regresaba al barrio de San Bernabe' en Monterrey a
reafirmar la suya propia --el movimiento de Solidaridad, el futuro
partido ``Solidaridad''?--.
Porque falta tratar el tercer tema suscitado por el muy activo e
inteligente ex mandatario, que no en balde se sabe El Pri'ncipe de
Maquiavelo de memoria: la mejor defensa es el ataque. Sin negar
insuficiencias propias, Salinas culpa al gobierno de Zedillo de haber
convertido, con la devaluacio'n de diciembre, ``un problema'' en una
``crisis''.
Desde mi punto de vista, Salinas esta' equivocado pero es natural que le
cueste ver el desastre de un modelo econo'mico --el neoliberalismo, la
economi'a vudu' denunciada un di'a por su amigo George Bush, la fo'rmula
ilusoria del goteo de la riqueza acumulada hasta arriba hacia los que la
esperan alla' abajo-- que el ex presidente y los hombres del ex
presidente hicieron suyo hasta la sacralidad.
El modelo neoliberal ocurre en las esferas celestiales de la
macroeconomi'a. Pero la mayori'a de la gente vive en la microeconomi'a. Y
aunque la macro puede resolver, como lo advirtio' el siempre alerta
Gabriel Zaid, problemas de caja, luego se debe pagar un alto precio
por el castigo a los individuos y las empresas, al ahorro, a la
inversio'n productiva. El gobierno de Carlos Salinas se goberno' a si'
mismo por el dogma neoliberal, endulzado por el paliativo cristiano de
Solidaridad. Presupuestos equilibrados, inflacio'n de un solo di'gito,
importantes reservas de divisas, apertura al mundo y brazos abiertos
al capital fora'neo.
Lo malo fue que este capital so'lo mi'nimamente invirtio' en el sector
productivo y ma'ximamente se dedico' a la especulacio'n, sujeta'ndose (y
sujetando a Me'xico) a movimientos financieros sobre los cuales ningu'n
gobierno actual tiene control y que, en nuestro caso, se fueron como
vinieron, en alas de oscuras golondrinas. Basto' para ello que en
Me'xico se acumularan los problemas poli'ticos y otros mercados
ofrecieron mayores ventajas que el nuestro. Aqui' al lado, noma's,
Estados Unidos salio' de la recesio'n y aumento' sus tasas de intere's:
Como diri'a Arnold Schwarzenegger, `` Hasta la vista, baby!''.
El Banco Mundial, desde principios del 94, habi'a hecho circular un
informe sumamente cri'tico de la baja productividad, el escaso ahorro y
la dependencia excesiva de la economi'a mexicana. Larry Summers, el
subsecretario norteamericano del Tesoso y futuro presidente del Banco
Mundial, ha vuelto a recordarlo hace di'as: ``Me'xico cometio' graves
errores en la poli'tica macroecono'mica durante el u'ltimo an~o. A pesar
de las expresiones de preocupacio'n de funcionarios norteamericanos y
otros, en el sentido en que la poli'tica mexicana era insostenible, los
mexicanos se aferraron a la opinio'n de que la pe'rdida de reservas del
pai's no necesitaba ajustes de la poli'tica''. El argumento del Tesoro
de Estados Unidos es el mejor que tiene Zedillo para contestar a
Salinas.
Las oscuras golondrinas se fueron, deja'ndonos en las manos los nidos
vaci'os de una insostenible deuda externa disfrazada de deuda interna
(los Tesobonos), el crecimiento sacrificado al fetiche de la baja
inflacio'n, la apertura comercial conducida a un ritmo febril que
acabari'a por sacrificar las evidentes y comprobadas ventajas del
Tratado de Libre Comercio, importaciones excesivas financiadas con
capital vola'til, un de'ficit en ascenso de la balanza en cuenta
corriente y, a pesar de todo, la conviccio'n dogma'tica de que este no
so'lo era el mejor, sino el u'nico camino.
La crisis la heredo', en toda su dimensio'n, Zedillo. La manejo' mal.
Pero esto no lo convierte en el responsable total de ``los errores de
diciembre'', como ahora pretende Salinas. No cabe duda que, de todos
modos, tendra' lugar la batalla entre las dos interpretaciones de la
crisis. Esto ocurre en el peor momento para Zedillo, y Salinas lo sabe.
Se inicia en estos di'as la discusio'n en el Congreso mexicano acerca
del paquete de ayuda financiera organizado, principalmente, por el
gobierno de Estados Unidos. El Congreso mexicano ha recuperado la
facultad de discutir y en su caso, aprobar o rechazar compromisos
financieros internacionales. El ``paquete Clinton'', que' duda cabe, lo
es. A cambio de veinte mil millones de do'lares, Me'xico se compromete a
seguir una determinada poli'tica econo'mica que es, exactamente, la que
nos llevo' a la situacio'n presente. Cero crecimiento del circulante
monetario, reduccio'n del gasto pu'blico y ma's privatizaciones.
Es una fo'rmula de desastre renovado para un pai's que requiere
crecimiento aun a costa de inflacio'n, como lo ha hecho Brasil, pero
sin sus extremos. Es una fo'rmula de desastre para un pai's que au'n debe
aprender la leccio'n que los economistas de todo el mundo han
desprendido de la crisis del neoliberalismo puro practicado durante
doce an~os por Reagan, Bush y Thatcher: restringir el circulante y el
gasto durante una recesio'n conduce a la depresio'n, no a la
recuperacio'n. Es una fo'rmula de desastre para un pai's donde un sector
privado devastado por la crisis, ayuno de cre'dito, empanzurrado de
deudas, requiere de mayor gasto pu'blico para tener ma's consumidores.
El paquete que se discute en el Congreso mexicano atenta contra lo
mismo que quisiera promover: la confianza en Me'xico.
Co'mo va a tenerla nadie en un pai's tratado como un perpetuo menor de
edad, sospechoso de ineptitud consustancial, corrupcio'n, frivolidad y
autoritarismo caprichoso? El diputado que quiera restaurar la
confianza en Me'xico, debe votar contra un paquete moral, poli'tica y
econo'micamente oneroso, y que no resuelve nada, aplaza'ndolo todo.
El que este indigno acuerdo haya llegado hasta nuestro Congreso habla
muy mal, asimismo, de las capacidades de nuestra menguada diplomacia
para hacerle entender al pu'blico norteamericano, que no a su gobierno,
que si' lo entiende pero se hace pendejo por razones poli'ticas
internas, que esta es una crisis compartida por Me'xico y Estados
Unidos bilateralmente pero tambie'n como miembros de la economi'a
global. Nuestras comunicaciones han fallado. El ciudadano gringo cree
que le esta' haciendo el gran favor a Me'xico y se lo van a cobrar a
Me'xico con poli'ticas migratorias, a Clinton con derrotas electorales.
Sera' necesario recordar co'mo logro' el presidente Franklin Roosevelt
pasar el muy impopular pre'stamo de guerra a la Gran Bretan~a (``lend
lease'') en 1941? ``Cuando la casa de tu vecino se incendia --dijo
entonces FDR-- acude enseguida a apagar el fuego en vez de discutir
sobre el precio de la manguera''. Vaya fuego. Vaya manguera.
Los peligros del incendio mexicano son que el cohete de nuestra crisis
estalla por una de sus tres mechas: la crisis bancaria, la crisis de la
empresa y del empleo o los estallidos populares de la segunda
presidencia de Pe'rez en Venezuela. En vez de aplazar ficticiamente y
por poqui'simo tiempo estos peligros pagando Tesobonos en do'lares
gracias a la humillante ayuda de Washington, Me'xico deberi'a acelerar
la hora de la verdad. No la llamemos, trauma'ticamente, moratoria o
suspensio'n de pagos, sino, como siempre lo hemos hecho, desde tiempos
de nuestro primer presidente Guadalupe Victoria (1824-1829),
``renegociacio'n de la deuda''. Siempre hemos sido buenos para eso y
ahora debemos serlo ma's que nunca, como lo saben negociadores tan
experimentados como Jesu's Silva Herzog, Bernardo Sepu'lveda y, Dios
nos coja confesados!, el propio canciller en funciones Angel Gurri'a.
Negociar la deuda con imaginacio'n, audacia y patriotismo, pero, al
mismo tiempo, disen~ar una nueva poli'tica de desarrollo con base en el
mercado pero con capi'tulo social, un poco al estilo de la Comunidad
Europea, pero en un pai's con cuarenta millones de miserables
requeridos de oportunidades mi'nimas de educacio'n, salud y empleo. Una
inflacio'n moderada que se lleve con el crecimiento. Mayor seleccio'n de
inversiones para capi'tulos productivos. (Tanto la Cumbre de Copenhague
como el Wall Street Journal piden impuestos sobre la inversio'n
extranjera especulativa). Incremento del ahorro a partir de fondos de
pensiones y mutualidades. Mayor proteccio'n a las empresas exportadoras
que en poco tiempo pueden revertir la situacio'n de la balanza de
pagos.
El desafi'o poli'tico deja al presidente Zedillo con la oportunidad, que
ningu'n otro presidente ha tenido realmente desde Ca'rdenas, de
redefinir con resolucio'n una poli'tica de salvacio'n nacional que recoja
y ponga al di'a, en un nuevo contorno internacional y potenciando
muchos aciertos de la administracio'n salinista, la capacidad de
trabajo, ahorro, productividad y energi'a de la de'cimotercera potencia
econo'mica del mundo, Me'xico, un pai's que dejo' de ser prisionero del
petro'leo y hoy puede ufanarse de un 80 por ciento de exportaciones no
petroleras.
La actitud de Ernesto Zedillo no puede ser pasiva, ni por el pai's ni por
e'l mismo. Que se sostenga en el PRI o lo que de e'l queda, pero que se
sostenga sobre todo en la sociedad, en los empresarios y los
trabajadores, en las fuerzas de oposicio'n y, desde luego --seamos
realistas-- en el Eje'rcito. En todo caso, el presidente constitucional
de Me'xico, legi'timamente electo en un sufragio en el que participo' el
75 por ciento del electorado, tiene instrumentos de sobra para darle
al pai's el vuelco, la nueva orientacio'n, pero tambie'n la esperanza,
que necesita.
No se trata de imitar a La'zaro Ca'rdenas. No vivimos en 1935. So'lo que
entonces, como ahora, los espectros de la depresio'n, la quiebra, el
desempleo, el fanatismo del mal mayor y otras asechanzas pueden, sin
que nadie lo desee, engendrar la respuesta del populismo apoyado en el
Eje'rcito, los dinosaurios y las altas finanzas. En el mundo
capitalista, Hitler y Mussolini abonaron su fuerza sobre este terreno.
En el mundo precapitalista la abono' Mao en una China inflacionaria,
violenta, desarticulada e incapaz de entender que una etapa histo'rica
habi'a concluido.
Lo entiende Carlos Salinas mejor que Ernesto Zedillo? En todo caso,
en este match Zedillo gano' el primer round, Salinas el segundo.
Quie'n ganara' --Corta'zar dixit-- el u'ltimo round? Ojala' que no sea
nuestra Madre Cruel y Misteriosa, la insondeable Diosa de las
Tinieblas, la Coatlicue de la Falda de Serpientes. Ojala' que Ernesto
Zedillo le ponga a la Coatlicue, ma's bien, una minifalda moderna.
Ni Hitler, ni Mussolini, ni Mao, el Presidente de Me'xico tiene ahora
la oportunidad de convertir su puritanismo legal en realismo poli'tico:
democracia con desarrollo y con justicia. Ahora o nunca. Porque en
poli'tica, ``too late'' puede significar ``never''.
"La hora del Alka-Seltzer"
Por: Carlos Fuentes
Las lecciones de la crisis mexicana esta'n a la vista. La primera
tiene que ver con informacion como anto'nimo de secreteo. Culpa del
gobierno mexicano: no informar sobre el estado real de la economi'a,
las reservas en divisas, el peso del peso. Pero culpa, tambie'n del
gobierno de Estados Unidos, que conoci'a la situacion verdadera de
Me'xico y no dio se~as de vida ni levanto' voces de alarma en defensa
de sus propios inversionistas en Me'xico. Pero culpa tambie'n de
e'stos, que conociendo la precariedad creciente de la economi'a
mexicana, so'lo optaron entre dos caminos.
Uno, retirar a tiempo sus capitales y precipitar, asi', la
crisis. otro, mantenerlos en Me'xico, cegados por la reaccio'n
pavloviana de asumir mayores riesgos en espera de mayores ganancias,
pero todo ello dentro de perspectivas a corto, jama's a largo
plazo. Henry Kaufman, en el Wall Street Journal, hace notar que los
analistas de las instituciones comprometidas--bancos, ase-
guradoras, mutualistas-ya no se ocupan de las perspectivas a largo
plazo; la deformacio'n profesional los lleva a mirar con miopia so'lo
al corto plazo, es decir, al beneficio riesgoso e inmediato. Por ello
no son capitales productivos. En todo caso, la crisis de Me'xico re-
velo' el caracter del nuevo capital financiero internacional.
En 1982, Me'xico pudo negociar la crisis de la deuda con un pu~ado de
bancos. Las partes en conflicto, con todo y Jesu's Silva Herzog,
cabi'an en una sala del Hotel Plaza de Nueva York. Hoy, para juntarse
con sus Hgraviados, Me'xico tendri'a que alquilar el Yankee
Stadium. Suman millones los inversionistas --otra vez, grandes y
peque~os--afectados por el manejo de las finanzas mexicanas. In-
controlables, vola'tiles, enamorados del corto plazo, enemigos de la
inverso'n productiva, diversificados a tal grado que lo que sucede en
Me'xico afecta a la economla de Brasil o Hong Kong, detentados por
grandes corporaciones pero tambie'n por millones de inversionistas
individuales, expusieron portafolios no so'lo bancarios sino de
aseguradoras, mutualidades y fondos de pensiones; se trata de
capitales de gerencia que escapan, con mucho, al control de los
gobiernos y de las instituciones internacionales como el Fondo
Monetario Internacional y el Banco Mundial .
La primera gran crisis de este nuevo capital ha ocurrido en Me'xico,
da'ndole a nuestro pai's la dudosa distincio'n de coger al mundo por
los giievos y demostrar que, si para algo somos buenos, es para
universalizar la desgracia. No sabi'amos con quie'nes y con que'
esta'bamos tratando, o nos bicimos pendejos, para avanzar agendas
poli'ticas internas. Los capitales, en cambio, no se enga~aron a
si' mismos. Mientras duro' la recesio'n y los bajos intereses en el
mercado norteamericano, miraron hacia Me'xico. Apenas termino'
aque'lla y subieron e'stos, las golondrinas volaron a nidos ma's
calientes. Se quedaron los ciegos y los suicidas.
Aun admitiendo la falta de controles del Ejecutivo federal, su agenda
interna, la tradicio'n del secreteo y la colusio'n ilusa del
gobierno de Washington, queda una amarga duda en Me'xico. Si no se
devaluo' a tiempo, por que' se devaluo' tan mal? Que' les paso' a
los te'cnicos, a los economistas, a los chicos del pizarro'n? Por
que', antes de devaluar, no acordaron con el gobierno de Estados
Unidos el cre'dito que ahora se mendiga con altos riesgos para la
soberani'a nacional? Por que' todo tarde, todo mal?
Escribo en los u'ltimos di'as de enero, cuando la ilusio'n del
cre'dito salvador se evapora, la diplomacia mendicante regresa al
jacal con las manos vaci'as, y en esas manos vaci'as descubrimos que
so'lo nos quedan muestras propias u~as para rascarnos. De la
mendicidad a la resistencia: el 26 de enero, encabezado por un mexi-
cano patriota y de alti'sima competencia, Francisco Sua'rez Da'vila,
el Congreso mexicano recobro' la facultad constitucional de aprobar
o vetar los empre'stitos extranjeros, fuente de males infinitos para
nuestra historia desde la primera presidencia, la de Guadalupe
Victoria. Asi' como el acuerdo poli'tico del 17 de enero inicia el
cumplimiento del primer mandamiento del deca'logo por la democracia,
la decisio'n del Congreso inicia la del segundo: la real sepa-
racio'n de poderes.
En vez de decidirse en Washington, nuestro destino puede ahora
decidirse en Me'xico. Si Estados Unidos tiene derecho a considerar
desde su o'ptica nacional una garanli'a de pre'stamo a
Me'xico. Me'xico con mayor razo'n tiene la responsabilidad de juzgarla
desde nuestra propia perspectiva nacional. A los gringos, en otras
palabras, hay que devolverles siempre el chirrio'n por el
palito. Ellos pueden poner condiciones, nosotros podemos
rechazarlas. Ellos pueden negar el cre'dito, nosotros podemos
demostrarles que se equivocaron, que debieron otorgarlo sin
condiciones lesivas, que las dos economi'as esta'n tan entrelazadas
entre si' y con el mundo, que no tenemos ma's remedio que encontrar
soluciones bene'ficas para Me'xico, Estados Unidos y la comunidad
econo'mica internacional Una vez ma's, el rezago de las institu-
ciones mundiales respecto a las nuevas realidades mundiales se hace
aparente. Asi' como nuestra sociedad mexicana ya no cabe en los
corsets del PRI-gobierno autoritario, la economi'a internacional ya no
cabe en la institucionalidad rebasada del FMI y el Banco Mundial. En
el a~o del SO Aniversario de las Naciones Unidas es urgente poner al
di'a a la organizacio'n mundial.
Mientras tanto, Me'xico queda sometido a Me'xico: a encontrar
soluciones dentro de nosotros, nuestra tradicio'n, nuestra
cultura... y nuestros males. Cada luz en nuestro tu'nel tiene una
sombra gemela. Las esperanzas de mayores exportaciones gracias al peso
devaluado tendra'n la reaccio'n negativa de los exportadores
norteamericanos, empobrecidos por nuestra pobreza. Las esperanzas de
inversiones productivas que generen mejor empleo y salario, no
restringira'n los niveles de emigracio'n a Estados Unidos en
obediencia a la demanda norteamericana, ni la xenofobia azuzada por
poli'ticos como Pete Wilson o Patrick Buchanan, que tienen sus
propias agendas electorales. Y mientras Me'xico se reorganiza para
iniciar una nueva etapa de desarrollo fundado en la produccio'n y el
ahorro, el desempleo, el descenso de los salarios, la inflacio'n, la
criminalidad, la inseguridad ciudadana y amenazas contra la libertad
intelectual e informativa como las sufridas en enero por el poeta
Jose' Emilio Pacheco y su esposa la periodista Cristina, se de-
voraran el infeliz a~o nuevo.
Todas estas son razones para acelerar la agenda democra'tica, apelar a
la ciudadani'a, ampliar el gabinete nacional, sujetar a
responsabilidad a quienes entorpezcan el desarrollo democra'tico del
pai's, y exigirles Solidaridad (con S mayu'scula) a los 24
multimillonarios, a los ex presidentes, ex gobernadores y ex ministrvs
que acaparan tajadas ma'ximas de la riqueza nacional, como lo ha
pedido Homero Aridjis: Me'xico les pasa la charola. Que ellos nos den
lo que Dole y Gingrich nos niegan. Retengamos las buenas ideas del
pasado reciente: la inevitable apertura al mundo, el esfuerzo de
competitividad. No perdamos el tiempo en vendettas por errores
poli'ticos graves pero compartibles entre los gobiernos de Me'xico y
Estados Unidos, los inversionistas extranjeros y las instituciones
financieras internacionales. Creemos, en cambio, normas claras de
responsabilidad pu'blica y limitaciones a la discrecionalidad
administrativa. Y tengamos presente el cara'cter de la nueva inver-
sio'n internacional. Ya fuimos vi'ctimas atarantadas y poco
inteligentes en dos ocasiones: de la deuda bancaria en 1982, de la
inversio'n golondrina en 1994. No repitamos los errores.
So'lo los evitaremos promoviendo produccio'n y ahorro, mejor trabajo y
mejor salario. Eso toma tiempo y voluntad Pero tambie'n toma
democracia. Los municipios de Me'xico siguen siendo base de trabajo,
creatividad y riqueza, a condicio'n de que no sean explotados
vilmente, a condicio'n de que su poli'tica y su economi'a la manejen
los propios habitantes locales. El obrero industrial rendira' ma's en
la medida en que se sienta ma's protegido por la ley y mejor
representado por sus agrupaciones gremiales. El empresario tendra'
mayor acicate social en la medida en que la seguridad de su propiedad
se identifique con el mayor nivel de vida de los mexicanos y la mayor
capacidad de consumo del mercado. Democracia de verdad significa, por
esto, economi'a de verdad. Un pai's hermoso, de gente magni'fica y
cultura ininterrumpida, se nos puede ir de las manos. Debemos recobrar
la patria. Termino' la e'poca de las ilusiones, la grandilocuencia y
la soberbia. llego' la hora del trabajo, de la modestia y del
alka-seltzer colectivo./pre>

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